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Las malas decisiones tomadas a causa del dinero

enero 20, 2026
dinero

No cabe duda de que el dinero trata más de psicología que de aritmética.

Es común que se tomen decisiones irracionales. Cuando las tomamos, al final no nos beneficiamos del todo en nuestras finanzas personales.

Solemos gastar mucho o carecemos de lo necesario para ganar lo que deberíamos.

Se debe hacer consciente lo inconsciente, es la clave para que esta circunstancia no nos afecte.

Tenemos que tener en claro cuáles son los mecanismos que hacen que tomemos decisiones financieras deficientes.

En muchas ocasiones podemos estar llevándonos por trampas de marketing y sesgos cognitivos.

Conociendo a la perfección estos factores podemos librarnos de estos problemas.

Son varios los puntos que pueden operar al mismo tiempo, y que hacen que tomemos decisiones financieras inadecuadas. ¡Aquí te los explicaremos!

Los sesgos cognitivos

Estos son generalmente irracionales. Afectan tanto a las decisiones como al pensamiento.

En la psicología del dinero, un tema que no puede dejarse por fuera está referido a los sesgos cognitivos.

Son ‘accesos directos’ usados por nuestro cerebro para que procesemos información y decidamos algo en concreto. Esto se aplica también en la optimización de recursos.

Se decide por ellos porque tomar decisiones con una valoración previa que inicia desde cero no es una alternativa.

Estos sesgos están interiorizados y automatizados por la mayoría.

El lado negativo es que pueden terminar teniendo efecto efectos negativos en la economía personal y el proceso de pensamiento racional. Son tres los principales:

En primer lugar, se encuentra el sesgo de descuento hiperbólico. Nos centramos en lo inmediato antes que a largo plazo.

Las personas optan por 30 euros ahora que 70 euros a futuro. Igualmente, muchos prefieren gastar que ahorrar.

Debido a este sesgo, las personas optan por no planificar adecuadamente las finanzas.

Solo terminan retrasando la recompensa y se coloca en una situación compleja con riesgos innecesarios.

Otro sesgo es el de la aversión a la pérdida. Solemos actuar para evitar la pérdida frente a la posibilidad de movernos para conseguir ganancias.

A raíz de este sesgo se limita la oportunidad de que hagamos crecer nuestro patrimonio.

También se encuentra el sesgo de la contabilidad mental.

Los ganadores de lotería son el ejemplo más destacado de este sesgo. Suelen derrochar fácilmente el premio. De acuerdo al origen del dinero le asignamos un valor.

La naturaleza de las finanzas

Es evidente que la naturaleza del dinero nos hace tomar decisiones inadecuadas.

Muy pocas veces somos racionales respecto a este punto, ya que el dinero es el más importante símbolo de estatus.

Generalmente, mientras más estatus tenemos, mejor. Mientras más dinero tienes, más quieres.

Se ha comprobado que las personas acaudaladas se centran en conseguir más dinero que los que no tienen mucho.

Personas como Jeff Bezos –uno de los hombres más ricos del mundo- no les supone nada tener un millón más, tampoco le cambiará la vida.

Sin embargo, intentarán encontrarlo con más enfoque que aquellos que no lo tienen.

Por ese motivo, en el ámbito económico las personas persiguen beneficios desmedidos. Estos incentivos son difíciles de contrarrestarlos.

Fue mediante estos estudios que se determinó que el dinero es fundamental para la identidad de la persona, y es común que las personas se suelan comparar con los que están cerca de ellos.

El dinero no se comporta como un instrumento que se utiliza nada más para conseguir un fin.

Este elemento está ligado a lo que las personas deseamos, precisamente al estatus.

Nos incita a formar parte de lo que pensamos que somos.

Hay otras herramientas que no desarrollan este síndrome en la psicología de las personas, como en caso de un martillo -la única forma es que la persona tenga un fetiche y considere al martillo como elemento primordial en su vida-.

Si nos referimos al dinero, es algo inevitable.

Por ese motivo se desarrollan comportamientos que se salen de lo común con la finalidad de tener dinero. Y esto nos hace tomar decisiones inadecuadas.

Un ejemplo de la manera en la que se aplica esto, sería el deseo de muchos de tener riquezas rápidas.

Esto ocurre sin importar que los métodos sean extraños -como aquellas personas que piensan que por visualizarlo aparecerá- o son timos, como los NFTs.

Las personas solemos dejarnos llevar por este tipo de decisiones, aunque sea una vez.

¿Cómo influye en el marketing?

La pregunta que está asociada a esta sería la siguiente: ¿por qué gastamos en lo que realmente no necesitamos, afectando nuestra posición económica? Esto se debe al hecho de que el marketing nos genera necesidades que no tenemos.

¿Por qué motivo nos enfocamos en decidir innecesariamente de forma arriesgada en el momento que estamos haciendo una apuesta y no decidimos por retirarnos cuando estamos ganando? Aquellos que incentivan estas decisiones con más ahínco son los casinos, expertos en este asunto.

Suelen estar propulsados por la percepción de competición, alcohol y luces.

Supongamos que vamos a un supermercado por una silla y terminamos saliendo con una estantería, mesas y cientos de cosas que se usan en la cocina.

El ambiente que reina en las tiendas generan ventas imprevistas, y por ende un gasto superior al pensado.

Ahora bien, ¿por qué compramos 3 bolsas de plátanos cuando solo queríamos una? La oferta de precio nos ha llamado la atención.

Y al final terminando gastando más. No cabe duda que estas decisiones de compra son irracionales.

No nos aportan nada y tampoco son productos de un proceso lógico.

¿De qué forma puedo trabajar en esta área?

Hay formas de evadir estas decisiones irracionales que nos permitirán adquirir una proporción de ahorros considerables.

Lo negativo de esto es que las decisiones irracionales no podemos eliminarlas en la totalidad.

Lo bueno es que podemos hacer algo para disminuirlas.

La forma elemental ya la conocemos. Tenemos que saber más sobre esto, de forma que se active la reactancia -que es la percepción psicológica que nos hace resistir en el momento que nos incitan a hacer algo-.

Las recomendaciones son como otras cosas que están referidas a la vida, desde un punto de vista carentes de sorprendimiento y un tanto aburridas.

Similar a los inversionistas, se recomienda guiarse por sistemas y no por las emociones.